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HUMANISTA

Relación con políticos

A Luis Valls le interesaban los seres humanos, siempre ponía a la persona en el centro. Conocer a las personas, tratarlas, escuchar lo que tuvieran que decir y aprender de ellas, sin importar su forma de pensar y, mucho menos, su tendencia política. En una época en la que se vislumbraba la transición política pero la población española todavía vivía muy polarizada, fue capaz de encontrar amistad en todo el espectro social, de izquierda a derecha… Nunca le importó dónde se situaban las personas que le interesaban y, además de como persona, demostró esa tolerancia como banquero.

Oficina para partidos políticos

Previo a las elecciones de 1977, el Gobierno lanzó un Real Decreto-ley animando a los bancos a ayudar a sufragar la campaña electoral. Tal y como explicó Luis Valls, hubo distintas reacciones, pero es fácil adivinar cuál fue su elección cuando, para empezar, como explica Ángel Ron1, el Popular se anticipó creando unos años antes del Decreto Ley una oficina especializada en la financiación de partidos políticos. “La idea era que se les podía anticipar el dinero para financiar la campaña en forma de crédito, calculando en función de las expectativas electorales y de las subvenciones que recibirían por voto y escaño (“y por ningún otro motivo”, como él mismo no se cansaba de aclarar)”. Si lo podían devolver, ¿por qué no prestárselo?, reflexionaba.

El periodista Fernando González-Urbaneja2 fue al grano en una entrevista justo el año anterior: ¿Financiaría usted a partidos políticos? Su respuesta no deja espacio a la duda: “Mi condición de administrador de bienes ajenos me inhabilita para hacer donativos con el dinero del banco y que el fin sea político, en lugar de benéfico o religioso, no cambia las cosas. Pero además coincido personalmente con dicha inhabilitación y mantengo un criterio contrario a dar dinero a fondo perdido. Ahora bien, si de lo que se trata es de prestar dinero, habría que contemplar al partido político como a una empresa de servicios más. En tal supuesto, cabe, por ejemplo, anticiparle el dinero que el Gobierno vaya a concederle”.

Mientras algunos banqueros hicieron oídos sordos a la sugerencia gubernamental (alegando que lo veían como una operación de alto riesgo), otros decidieron apoyar solo a aquellos partidos que se alineaban con la ideología de sus altos directivos. Sin embargo, Luis Valls, que pensaba que dentro de su propio banco había representación de todos los colores políticos (entre empleados, clientes y accionistas), decidió dar el paso y, de hecho, fue el Popular el único banco que prestó dinero al Partido Comunista.

No sería raro pensar, como opinan quienes trabajaron con él durante décadas, que fuera el propio Luis Valls quien animara a Santiago Carrillo a abrir la primera cuenta del Partido Comunista de España en el Banco Popular, una vez abandonada la clandestinidad (ver anexos).

Financiación para todos

A partir de las elecciones de 1977, el Popular concedió este tipo de créditos en todas las elecciones generales celebradas. Luis Valls defendió siempre que la petición de crédito, fuera de quien fuera, se analizara en el Popular como la de cualquier otro cliente, persona física o jurídica, con criterios profesionales, haciendo abstracción de ideologías u otras consideraciones de cualquier índole. Decía, literalmente: “Se da crédito cuando los analistas del Banco estiman que el cliente generará recursos suficientes para devolverlo; en este caso, cuando los resultados electorales esperados y las consiguientes subvenciones que recibirán del Estado hacen pensar que no habrá problemas para su recuperación”.

Esta posición siempre se mantuvo en el Popular. En el Repertorio de Temas enviado a los accionistas a final del año 2000, lo relataba: “Este año el Popular concedió créditos de 1.607 millones de pesetas al PSOE, de 1.350 millones al PP, de 650 millones a Izquierda Unida, de 70 millones a Esquerra Republicana de Catalunya y de 30 millones al Partido Aragonés. A la vista de los resultados de las elecciones, está claro que el Banco sobrevaloró las posibilidades de Izquierda Unida, cuyo crédito, no obstante, se recuperará con más o menos esfuerzos del cliente -que es serio- y del Banco. En los demás casos, la recuperación de los créditos no presentará problemas”.

Sus amigos en la política

No necesariamente por estos gestos que quiso tener con los partidos con los que, a título personal, no se alineaba, el caso es que Luis Valls hizo buenos amigos en los partidos de izquierdas y en los sindicatos. Dos de las personas que mejor recuerdo guardan o guardaban de él son, precisamente, Luis Solana, del PSOE y Antonio Gutiérrez de Comisiones Obreras. Sin dejar de lado, por supuesto, a Santiago Carrillo, del Partido Comunista, con el que compartió largas conversaciones y afición por los puros (ver anexos).

En un obituario3 que escribió a la muerte de Luis Valls, el político y empresario Luis Solana, señalaba este carácter abierto y tolerante de su amigo: “Creo que, desde los tiempos en que Sánchez Asiaín o Emilio Botín aceptaban departir conmigo, ningún banquero ha tenido el interés constante de relación, diálogo o curiosidad política que me demostró Luis Valls. Naturalmente que entiendo a todos los que, cuando no se tiene poder, te apartan. Es normal. Lo curioso es que Luis Valls me trató igual cuando tuve algún poder que cuando no fui gran cosa”.

Aliado de los sindicatos

En una ocasión, preguntaron sobre Luis Valls al responsable del sindicato comunista CCOO, Antonio Gutiérrez, que lo definió como “uno de esos históricos personajes que encarnó la tolerancia de la transición española”4. Hablaba por propia experiencia, ya que el Popular ayudó en varios proyectos con los que Gutiérrez estaba comprometido.

Más allá de los buenos gestos, como explica la periodista, Antonio Gutiérrez guardó en la memoria la relación con una persona con la que, “pese a ser del Opus Dei, y sabiendo él que yo soy un ateo confeso, hemos mantenido una relación entrañable. He admirado muchas veces su calvinismo para el trabajo. No parecía del Opus en este aspecto. Y su discreción. Con los empresarios que hacen alarde de su riqueza, Valls siempre ha preferido estar en segundo plano».

Bibliografía

(1) Prólogo del libro Historia del Banco Popular. La lucha por la independencia (Gabriel Tortella, José María Ortiz-Villajos y José Luis García Ruiz, Marcial Pons, 2011).

(2) Entrevista de Fernando González-Urbaneja a Luis Valls, La banca también prospera en regímenes democráticos (El País, 5/12/1976).

(3) Obituario Luis Valls, ¿se puede repetir? de Luis Solana, político y empresario español (La Razón, 15/03/2006).

(4) Artículo de Ana R. Cañil Luis Valls Taberner: La historia de un retrato (El Periódico de Aragón, 25/10/2004).

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